A lo largo de la historia, la inmensidad de los océanos ha desatado el temor y la imaginación de los seres humanos. La fantasía y la superstición alimentan leyendas en las que se entrelazan pequeñas pinceladas de realidad. Por José Segovia

Los nombres de los barcos fantasma pasan de generación en generación, reforzando su carácter legendario. Uno de los más conocidos es El Holandés Errante, un velero del
siglo XVII condenado a navegar para siempre. Según contaban los que decían haberlo visto, el navío surgía siempre a media distancia, a veces resplandeciendo en la oscuridad de la noche. Su historia ha sido adaptada a la literatura, al cine y a la ópera.

Bernard Fokke, marino popular en el siglo XVII, pudo ser el modelo real del capitán de la novela ‘El barco fantasma’

En la novela El barco fantasma -de 1839-, su autor, Frederick Marryat, adjudica el protagonismo de la leyenda a Willem van der Decken, un capitán holandés que al intentar doblar el cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica) se encuentra con una violenta tormenta que amenaza con echar a pique su velero, momento en el que el marino reta a Dios jurando que hará cualquier cosa para salvar a su tripulación, lo que lo lleva a firmar un pacto de sangre con el mismísimo diablo.

Enfurecido por ese acto abominable, Dios condena a Willem van der Decken a navegar eternamente sin rumbo y sin poder tocar tierra, un severísimo castigo divino por el que el capitán y su navío pasan a ser conocidos como El Holandés Errante. En algunas versiones de la leyenda alimentada por esta novela se alude a una epidemia que brota en el barco de Van der Decken y que afecta a toda la tripulación, razón por la que no se les permite desembarcar en ningún puerto. En esta variante son los hombres quienes condenan al barco y a su tripulación a navegar sin descanso por los mares del mundo.

Se cree que, para crear a Van der Decken, Marryat se inspiró en el capitán Bernard Fokke (que vivió en el siglo XVII). Pudo ser el modelo real en el que se inspiró el autor de la novela El barco fantasma. El capitán Bernard Fokke cobró popularidad por sus habilidades marineras, que le permitían realizar largas travesías entre Holanda y Java en un tiempo récord. Sus compañeros pensaban que aquellas portentosas hazañas solo eran posibles con la ayuda del mismísimo Lucifer. Esta creencia se vio reforzada tras su extraña desaparición, que muchos achacaron a sus relaciones con el diablo.

Mitología chilena

La antigua leyenda que se cuenta en Chile del barco El Caleuche, que aparece y desaparece de modo misterioso, se inspira en la historia de un capitán que hizo un juramento si sobrevivía a una peligrosa travesía en el estrecho de Magallanes.

Otro espectro de los mares

En 1752, el mercante Palatine embarrancó en la isla de Block (Estados Unidos) y sus tripulantes fueron asesinados por los isleños, razón por la que el barco ‘regresa’ periódicamente para recordar
el crimen.