El 19 de junio de 2014, la ciudad de Jerusalén estrenó nuevo rey en la persona del Monarca Felipe VI, que ese día llegó al trono español. Por José Segovia-

Al mismo tiempo que Juan Carlos I abdicaba como rey y le entregaba a su hijo Felipe la Corona de España, también le cedió una lista de más de treinta títulos nobiliarios, entre los cuales se encontraba la Corona de Jerusalén. Pero ¿existe ese reino? En realidad, no existe desde el siglo XIII, aunque España mantiene su Corona desde tiempos de Fernando el Católico.

La historia comenzó en 1095, cuando el Papa Urbano II hizo un llamamiento a los mejores caballeros de la cristiandad para que engrosaran las filas de una Cruzada contra los ejércitos turcos y fatimíes que acosaban a los cristianos en Bizancio y en Tierra Santa. Desde Europa, unos 50.000 combatientes se encaminaron a Jerusalén, a donde llegaron el 7 de julio de 1099 bajo el mando de Godofredo de Bouillon.

A continuación, los cruzados perpetraron una terrible matanza entre los habitantes de la Ciudad Santa. No quedó vivo ningún musulmán ni tampoco ningún judío. Estos últimos murieron quemados dentro de su sinagoga. Los tres días de rapiña y asesinatos culminaron con el ofrecimiento del título de rey de Jerusalén a Godofredo de Bouillon, que declinó la oferta, aunque sí aceptó el cargo de protector del Santo Sepulcro. A su muerte le sucedió su hermano Balduino I, que fue coronado como primer rey de Jerusalén.

Felipe II dejó huella de su reinado en Tierra Santa en los medallones de piedra del Monasterio de El Escorial

Cuando Saladino reconquistó Jerusalén, el reino se mantuvo vivo en la cercana ciudad de San Juan de Acre. La Corona pasó de generación en generación hasta que María de Antioquía, esposa del emperador de Bizancio, la vendió en 1277 a Carlos de Anjou, rey de Nápoles. Catorce años después, el sultán Khalil, con un ejército de mamelucos, capturó San Juan de Acre, lo que dejó sin tierras a la Corona de Jerusalén, aunque el trono siguió vinculado al de Nápoles.

En 1504, Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, conquistó Nápoles para el rey Fernando el Católico, que se hizo de esa forma con la Corona de Jerusalén. Carlos V se la concedió a su hijo Felipe II cuando este se casó con María Tudor. Felipe II dejó huella de su reinado en Tierra Santa en los medallones de piedra del Monasterio de El Escorial. Y así ha llegado el título de rey de Jerusalén al Monarca actual, Felipe VI.

Un dato que tener en cuenta

El Rey de España engloba todos los títulos que los monarcas han acaparado a lo largo de la historia. Nuestra Constitución reconoce esos títulos, pero no explícitamente, limitándose solo a señalar que están tradicionalmente vinculados a la Corona.

El saludo de Shimon Peres

Cuando se encontraba con el Rey Juan Carlos I, el presidente de Israel -Shimon Peres- siempre decía lo mismo. “El monarca de los Santos Lugares” , dando a entender que todavía se le reconocía como rey de Jerusalén.